
RESUMEN DEL ARTÍCULO
Sigue leyendoRegreso a Madrid después de un viaje y encuentro una ciudad y un país cuyo estado de ánimo ha cambiado. El desahucio de Mari Carmen ha dado rostro, relato, causa y bandera a una indignación incubada por años.
La vivienda es la punta del iceberg de una crisis del modelo: concentración de riqueza, pérdida de peso de las rentas del trabajo e instituciones incapaces de adaptarse a las transformaciones económicas y tecnológicas.
Las sociedades son estados de ánimo. Una causa compartida puede convertir la resignación en movilización y alterar el tablero político en días.
Vienen cambios profundos provocados por una disrupción tecnológica que los partidos políticos no saben ni leer y para la que no tienen respuesta.
El liberalismo debe revisar su propuesta; la izquierda, reformular su utopía. Necesitamos liderazgos capaces de transferir entusiasmo y construir un proyecto colectivo: un nuevo contrato social democrático basado en la justicia social.
Abróchense los cinturones: vienen curvas.
Adelante!!!




